Porque creemos que no es necesario vivir en entornos tóxicos, donde hay una gestión deficiente de conflictos entre las personas, para tener resultados y productividad. Mucho menos, felicidad.

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Porque queremos evitar el burnout. Incluso cuando es tratado, los efectos del burnout permanecen en las personas y en los entornos.

Porque los casos de estrés crónico, que conducen a enfermedades mentales, ataques de ansiedad, burnout, etc., crecen exponencialmente, especialmente en las generaciones más jóvenes.

El 94%de la Generación Z informa haber tenido crisis generadas por el estrés.

(Fonte: Asana.)

Porque a pesar de todo el conocimiento sobre el estrés, el burnout y sus consecuencias, aún hoy hay tabúes a la hora de tratar de estos temas.

No queremos que estas estadísticas sigan creciendo.

Porque se pierde tiempo, dinero y recursos en los conflictos, que básicamente se originan de una falta de autopercepción y percepción del otro, que refuerza la ausencia de comunicación efectiva.

Nos anima la idea de un futuro en el que las personas tengan suficiente autoconocimiento para poder dejar de responsabilizar de su bienestar lo que es externo a ellas, y que puedan hacerse cargo de sus vidas, sintiéndose SEGURAS y FELICES.